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viernes, 12 de octubre de 2007

Tevito bailando Charagua



Cuando eramos niños, los que fuimos jóvenes en los ochenta, nuestra primeras visiones de otros lugares venían desde la televisión, crecimos escuchando y viendo a Pin Pon y al Tío Valentín, entre otros, pero un personaje que al menos a mí, me marcó por toda la vida fue Tevito, un perro, quiltro a más no poder, un perro proletario podríamos decir, que además usaba unos lentes que se parecían a los de Salvador Allende, que hacía la continuidad en el canal nacional en los años luminosos de la U.P..
Tevito te invitaba a dormir cuando era la hora, y además bailaba Charagua de Víctor Jara con un bombo y un platillo de chinchinero.
Haciendo rememoranzas de cosas de cuando era niño, se me ocurrio buscarlo y aquí se los dejo como regalo, cuando lo ví se me apretó la guata, por todo lo que Tevito significaba, creo que al Gonzalo le hubiera gustado verlo de nuevo.

un abrazo fraterno a todas y todos
Marcos

1 comentarios:

Gustavo González Valdés; Educador dijo...

Sin lugar a dudas Tevito se convirtio en nuestra primera mascota virtual, en una epoca en que la tecnología aún estaba en pañales.
Corría el año 71 yo iniciaba mi periplo por la enseñanza media, en el emblemático Liceo Eduardo de la Barra, allí inicie mi aventura rebelde; las primeras marchas (aquella para oponernos al servicio militar estudiantil -aunque yo tenía recien 15 años igual marche-) o las primeras tomas por la construccion de un liceo nuevo -que luego inauguro el compañero Presidente- hermosa época aquella.
Había un ambiente de rebeldía, la canción popular, Quilapayún y la muralla, Inti Illimani, Victor Jara, en fin.
La música de la televisión nacional nos cautivaba y transportaba a un mundo distinto.
La televisión se veía en familia, mientras nos sumergíamos en la teleserie de moda, mi papá roncaba en el sillón.
El día terminaba con Tevito bailando y cerrando las trasmisiones.
Brindo por esos años, de sueños e ilusiones, de poesía y la vida en blanco y negro.
Gracias Enano por este espacio para la nostalgia.
Un fraternal abrazo

Guza